miércoles, 22 de noviembre de 2017

Si el amor es ésto

Escrito el 23 de febrero de 1999 (hoy pienso igual)

A MLD
La prolongación de mi cuerpo

Tenía la triste sensación de que la vida se me acababa como una golosina a un pequeño que juega en el parque y llora al terminar su manjar preferido. Vivía de la renta que mi pasado me había dejado en herencia con envoltorio de soledad y abandono. Pisaba fuerte por la senda que se me presentaba al paso, pero no tenía sensación de estar dejando ninguna huella, ninguna señal, ninguna marca que recordara mi estancia en este mundo miserable. Un día de pronto todo cambió. Fue porque ella entró en mi vida, así, sin más, de lleno, de improviso, sin pedir permiso pero por la puerta delantera de mi desolado corazón. Su cuerpo puede que no fuera perfecto, aunque a mí me gustaba, he de decirlo. Su escasa estatura parecía no rellenar el espacio que habitaba, pero era sólo eso, apariencia, porque en el momento que su totalidad de centímetros tomaban movimientos compasados, volabas hacia las estrellas como un cohete de motores potentes que atraviesa el firmamento sin ataduras ni descanso. Y su sonrisa, ¡por Dios, su sonrisa! esa fue la maravilla que más me alegré de encontrar. Tenía, bueno decir que tenía una hilera de perlas por dentadura quizás no sea real, quizás ya esté tan repetido que no suene lo poético que yo pretendo transmitir en este instante al planeta entero. Sus dientes eran, no, sus dientes son pequeñas teselas blancas, níveas como la misma nieve, de una rectitud impresionante, semejante a la raya horizontal que separa el mar del cielo. Cuando entreabre su boca a modo de sonrisa y despuntan por sus labios sedosos la hilada perfecta de perlas, de teselas blanquecinas, quiero correr a acariciarla porque mis ojos no resisten la tentación de mirar sin más y mis manos también la acompañan, porque quieren tocarla, porque necesitan rozar el esplendor que irradia para hacerla suya, para retenerla en el hueco que éstas formarán y así protegerla de cualquier mal ajeno que quiera desterrarla o pretenda hundirla.


jueves, 26 de octubre de 2017

Cristales rotos

La nueva enfermera me trajo la medicación diaria. Me asusté al ver sus ojos. Su mirada se clavó en mis pupilas y ya no puede apartar la vista de ella. Sí, incomprensiblemente fue su mirada penetrante la que me trajo los recuerdos de aquellos días. Porque era tan distinta a la suya, quizás por eso o tal vez porque esa fue siempre la mirada que yo esperaba encontrar, una mirada ingenua, divertida, perspicaz, sin gota de melancolía, nada amarga y sin heridas o porque daba igual que existiera o no otra mirada. No lo sé, ahora no lo sé, estoy demasiado confuso. De lo que sí estoy seguro es que no pasará un segundo de mi vida sin tenerla en mi mente. Hace ya diez años de todo, pero ahora mismo para mí es como si hubiesen pasado tan sólo diez minutos. El caso es que al contemplar su vivaz mirada me ha dado un vuelco el corazón, no me había pasado nunca, el tamiz por el que he filtrado nuestra historia ya no sirve de nada y la película de nuestra corta vida juntos comienza a pasar en blanco y negro por mi cabeza, muy rápidamente, fotograma a fotograma.

Recuerdo a la perfección cuando la conocí. El día se percibía claro a través de la ventana. No iba a llover. Hacía frío. Lo delataba la ropa de abrigo de los transeúntes arropados con bufandas rodeando sus cuellos. Los árboles mecidos por el viento bailoteaban al compás del canto de algunos jóvenes jilgueros posados en centenarias ramas. Todo muy bonito, demasiado bucólico, pero para mí apuntaba a que iba a ser un día igual de monótono que el anterior, un día para no ser señalado en fluorescente en el calendario, uno de esos días que estás deseando que pase porque de banal que ya se intuye, resulta inútil vivirlo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Kristina

Llegó el gran día, carreras de última hora, la maleta que no cierra y mi mente lejos de mí, imaginando un rostro aún no conocido que pronto se convertirá en mi despertar diario. Es cierto que no era la primera vez que lo hacía, ya había bosquejado su rostro en mi mente miles de veces desde el instante en que recibí ese discreto y escueto correo electrónico una tarde sofocante del mes de julio. No adjuntaba ninguna fotografía, para el remitente seguramente no era un elemento importante a acompañar, tan sólo puntualizaba algunos datos a tener en cuenta antes de formalizar definitivamente el papeleo, su sexo, su edad y poco más, menudencias administrativas que no dejaban de ser esenciales para que el proceso llegara a buen término, pero a fin de cuentas naderías para una recién estrenada madre que lo único que demandaba a esas alturas era una simple imagen para poder poner fin a la noria que se había instalado en su cabeza.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Sharon Kam

Sharon Kam, nacida el 11 de agosto de 1971, en Haifa, Israel. 



Pertence a una familia de músicos, su madre, Rachel Kam, ha sido miembro de la Israel Philharmonic Orchestra durante más de tres décadas como violinista; su hermano, Ori Kam, también es violinista, debutó en la Philharmonic Orchestra de Israel y actualmente es el violista del Cuarteto de cuerdas Jerusalén y su marido, director de orquesta, es Gregor Bühl.


Con 12 años ganó el premio de la Sociedad Cultural Judío-Americana y desde entonces su carrera musical no ha parado, dando conciertos con las mejores orquestas del mundo, antes de cumplir sus 30 años, Sharon Kam, se consideraba ya como una de las mejores clarinetistas de este planeta. 

Sus grabaciones demuestran que se siente igual de bien con el repertorio clásico como con la música contemporánea o el jazz.





sábado, 5 de agosto de 2017

Mo Yan. Nobel de literatura 2012

Mo Yan es premio Nobel de Literatura 2012.

Su nombre real es Guan Moye, es un escritor chino, nacido en Gaomi provincia de  Shandong, el 17 de febrero de 1955. 

Su pseudónimo significa “no hables”, en recuerdo a su infancia y a la Revolución Cultural maoísta. Sus padres le decían constantemente que no hablara para no decir nada inconveniente:

Según sus palabras: elegí este pseudónimo en recuerdo a los años en los que no podía dirigir la palabra a nadie, explica, Eran los tiempos turbulentos de la Revolución Cultural (1966—1976), en los que había conflictos entre la gente de mi pueblo todos los días. Mi padre era agricultor, pero mi familia tenía una posición desahogada, y tenía miedo de que dijera algo inconveniente y trajera la desgracia a los míos. Así que me dijo que no hablara y que aparentara ser mudo.


Bibliografía de Mo Yan:


- «Sorgo rojo» (El Aleph, 2002). 
- «Grandes pechos, amplias caderas» (Kailas, 2007). 
- «Las baladas del ajo» (Kailas, 2008). 
- «La vida y la muerte me están desgastando» (Kailas, 2009). 
- «Rana» (Kailas, 2011).
- «El mapa del tesoro escondido» (Kailas, 2017).
- «El suplicio del aroma de sándalo» (Kailas, 2011). 
- «La república del vino» (Kalias, 2010). 
- «¡BOOM!» (Kailas, 2013). 
- «Shifu, harías cualquier cosa por divertirte» (Kailas, 2011). 
- «El rábano transparente» (Kailas, 2017). 
- «El manglar» (Kailas, 2016). 
- «Canvis» (Edicions 62, 2012).
- «Cambios» (Seix Barral, 2016).
- «Big Breasts and Wide Hips» (Arcade, 1996).
- «Trece pasos» (Kailas, 2015). 



viernes, 10 de marzo de 2017

CyberHeads

Ciberexpuestos a la delincuencia

Noticia en el "Correo de Andalucía" 


Pilar Lacasta, Eduardo Sanchís, Alicia Lerma y Joaquín Muño

Unas jornadas organizadas el 8 de marzo de 2017 por CyberHeads y el despacho de abogados Ontier analizan los peligros que acechan en la red.

¿Se ha preguntado alguna vez cuánto sabe la red de su vida? o ¿si funciona el derecho al olvido? Estas son algunas de las cuestiones que ayer se plantearon en la jornada Ciberseguridad, nuevos desafíos en la cibercomunicación, la investigación privada, la informática forense y la defensa jurídica organizada por CyberHeads en la sede del despacho de abogados Ontier. Una charla en la que cuatro expertos expusieron los ciberpeligros a los que estamos expuestos, pero también las soluciones para una comunicación segura porque «nos vemos inmersos en esto sin saber a los que nos enfrentamos», indicó la CEO y fundadora de CyberHeads, Pilar Lacasta.

Este despacho, especializado en servicios de cibercomunicación y gestión de crisis, ofrece asesoramiento tanto a particulares como a empresas sobre cómo manejar su reputación on line y cómo afrontar una crisis ante un ataque o problema en la red. «Es un mundo muy complicado y casi inmanejable», señala Lacasta, para la que es «imprescindible en cuidar la reputación, comunicar bien y hacer un esfuerzo en parecer lo que queremos ser».


Se trata de una cuestión importante porque ya no solo los jóvenes son los que cuelgan fotos o comentarios sin evaluar las consecuencias que puedan tener. «Cada vez son más las empresas que reclaman conocer el perfil del profesional antes de contratar y ya no solo es una cuestión que afecte a los jóvenes, sino también a nivel medio», destaca. En este sentido, la investigadora privada y directora general de Indicios y CTO de CyberHeads, Alicia Lerma, indica que las nuevas tecnologías permiten vigilar y obtener datos de una persona, «siempre de forma legal», que pueden ser utilizadas en procesos judiciales. «Bajas laborales simuladas, infidelidades o en casos de divorcios y custodia de menores», aclara.

Pero en internet y en las redes sociales no solo nos jugamos nuestra imagen y nuestra reputación, sino que fácilmente podemos ser víctimas de la ciberdelincuencia. «No somos conscientes del peligro al que estamos expuestos con el móvil. En nuestro bolsillo llevamos todos nuestros datos», señala el perito informático y CIO de CyberHeads, Eduardo Sanchís.

martes, 7 de marzo de 2017

Banda sonora de la película El extraordinario viaje de T.S. Spivet

Disfruta de la banda sonora de la película "El extraordinario viaje de T.S. Spivet" un film de Jean-Pierre Jeunet.



Compositor: Denis Sanacore

Nacido el 22 de diciembre de 1967, en Montreal, Canadá